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muertes en conflicto tía maría

LOS ANTECEDENTES DE SOUTHERN SÍ IMPORTAN

Contaminación y criminalización de la protesta

Publicado: 2019-07-02

El pasado regresa...

En febrero de este año, el megaproyecto cuprífero Michiquillay, ubicado en la región Cajamarca, en las comunidades de Michiquillay y La Encañada, fue concesionado a la empresa Minera Southern Perú - Copper Corporation, que ganó la licitación ofreciendo US$400 millones como precio de transferencia al Estado y regalías del 3%, con una inversión proyectada de US$2,000 millones en operaciones, y un Fondo Social que destinará 120 millones de dólares al gasto de proyectos de desarrollo. Y ahora, a través de presiones mediáticas y empresariales, quiere retomar el cuestionado proyecto Tía María, cuyo conflicto significó la muerte de varios ciudadanos en protestas sociales. 

ANTECEDENTES

Lo primero que vino a la mente al saber que Southern Perú, del cuestionado Grupo México, será la encargada de llevar a cabo la explotación de cobre en Cajamarca es que es la misma compañía del proyecto Tía María, en Islay-Arequipa, que fue paralizado por la población luego de intensas protestas que dejaron como saldo cinco muertos y decenas de heridos entre 2011 y 2015.

Tanto Southern como el Grupo México tienen una hoja de vida muy cuestionable. El Grupo México (GM) tuvo procesos por casos de contaminación ambiental, como los derrames de sulfatos de cobre en los ríos Bacanuchi y Sonora en México, por los que pagó millonarias multas.

El presidente de Southern, Oscar Gonzalez Rocha, se liberó de la cárcel en 2015 por la contaminación que su empresa perpetró en aire y agua en la provincia de Ilo, Moquegua, al duplicar los límites máximos permisibles de emisión de partículas contaminantes según informe de Osinergmin y la OEFA a pedido del Ministerio Público. La fiscalía de entonces pidió 30 meses de prisión efectiva para Gonzalez Rocha y una importante indemnización económica; pero el juez que vio el caso aceptó una acción de amparo y congeló el caso arguyendo -de forma curiosa- que “al tratarse de una persona de la tercera edad (Gonzalez Rocha tenía 77 años), debe tener calidad de vida, entendiéndose por esta la integridad del ser humano en los aspectos físico, psíquico y espiritual”.

Podemos recordar también el escándalo suscitado entre 2010 y 2011 por el EIA de Tía María presentado por Southern, que recibió 138 observaciones (3 de gravedad) por parte de la UNOPS (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos) y que el ministerio de Energía y Minas quiso ocultar en su afán de sacar adelante el proyecto a cualquier precio. O a uno de sus gerentes, en pleno 2018, deduciendo que la población del distrito de Deán Valdivia se opone al proyecto minero Tía María porque tienen “genes terroristas”.

Y un largo y oscuro ETC.


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