ojo con las movidas del fiscal

Fernando Chuquilín: “a la delincuencia le hemos ganado solo con la binza”

El hombre de las Rondas Urbanas en Cajamarca

Publicado: 2017-10-16

Por Ybrahim Luna 

Fernando Chuquilín Ramos, presidente de la “Asociación Civil Comité Descentralizado de Rondas Urbanas y Campesinas de Cajamarca”, nos habla sobre sus innumerables experiencias como dirigente de una organización que imparte justicia en una ciudad y campo cada vez más convulsionados por la delincuencia y los dramas sociales.


¿Ustedes como Rondas Urbanas reciben algún tipo sueldo?
No, en absoluto. Ni sueldo, ni apoyo de nadie. Somos un grupo de vecinos que nos organizamos en rondas hace quince años atrás por la escasez de autoridad en barrios como Chontapaccha o San José, donde había nightclubs por todo sitio, y por ende delincuencia y peleas callejeras. El ingeniero Moisés Regalado, ya fallecido, es el fundador de las rondas urbanas, con él empezó todo y de ahí nos extendimos por varios lugares.
Si no es un trabajo remunerado, ¿por qué se arriesgan a confrontarse contra la delincuencia? ¿Qué los motiva?
Me motiva personalmente, como dirigente, la injusticia. Yo critico tener a congresistas que se llevan 35 mil soles mensuales y gobiernan de espaldas al pueblo. Nos motiva como rondas el apoyar a esa madre de familia a la que le roban un balón de gas y no tiene con qué cocinar. Nos motiva salir al campo con las rondas campesinas donde a una familia le roban su vaquita, su toro, el único sostén de su familia, de sus hijos.
¿Su acción puede abarcar toda Cajamarca?
Dios nos ayuda. A cada pueblo del que nos piden ayuda nosotros llegamos. Ya no sé ni cómo, pero siempre regresamos satisfechos de hacer nuestro trabajo.
¿Ha recibido amenazas por la labor que desempeña?
Muchísimas. Hemos tenido amenazas de muerte, amenazas telefónicas. Nos han accidentado, nos han intentado matar, nos han enviado hasta el hospital, pero a pesar de eso sentimos que a la delincuencia en Cajamarca le hemos ganado, y solamente con la binza, no con armas de fuego o con camionetas.
En esta lucha, ¿tienen aliados en la Fiscalía, la Policía y el Serenazgo?
Hay buenos fiscales que a veces colaboran con nosotros dándonos ideas. Hay muy buenos jueces por lo que no tenemos muchos problemas con el Poder judicial. En cuando a la policía también tenemos buenos elementos que conocen el trabajo de las rondas; pero también tenemos a fiscales que nos quieren condenar a 35 años, o a policías que no les gusta nuestro trabajo, a pesar de que nosotros no les quitamos el sueldo ni asumimos su papel.
¿Bajo qué legislación se rigen ustedes?
Las rondas campesinas están reconocidas por la Constitución. En cuanto a las urbanas solo tenemos una resolución de alcaldía que reconoce nuestra lucha contra la inseguridad ciudadana. Ya parece faltar poco para que los políticos anulen dicha ordenanza municipal.
¿Qué tipo de casos tratan y resuelven las rondas urbanas?
Básicamente los robos. También nos han criticado por tratar el tema de la infidelidad. En cuanto a ello, son las parejas las que vienen aquí con sus familiares, sobre todo del campo. Nosotros lo que castigamos y condenamos es el hecho de que haya niños que, abandonados por su padres, luego se vuelven delincuentes o drogadictos. Eso pasa y nadie quiere verlo. La mayoría de delincuentes menores vienen de familias separadas, cuyos padres o madres se fueron con otras personas.
¿Las mujeres son más castigadas que los hombres?
No es así. Porque en una infidelidad, la mayor parte de culpa la tiene el hombre.
¿Las parejas traen sus casos ante ustedes?
Ellos traen los casos. Si se trata de infidelidad en una pareja se ponen de acuerdo el papá de la chica o el papá del chico y los traen, con diez o veinte familiares de cada lado y ellos solucionan sus problemas. Nosotros los escuchamos.
¿En qué situaciones se recurre a la binza?
A muchos los hemos corregido con ese sistema de castigo. Nosotros ya sabemos cuándo se debe utilizar.
¿Ha recibido denuncias de la gente intervenida por robo?
Claro. Tengo muchas denuncias de ladrones, de estafadores. Ya he perdido la cuenta por 700 u 800.
¿En qué situación se encuentran esas denuncias?
Algunas se archivan. Me sentencian. Así estamos y seguimos.
¿Siente que tiene poder por encima del promedio de ciudadanos?
No. Todo lo tomamos con humildad. Poder tienen las autoridades que tiene plata. Yo no tengo poder porque siempre estoy al servicio del pueblo, de las personas que más lo necesita. Yo y mis compañeros servimos a los demás de forma desinteresada.
¿Lo invitan los grupos políticos? ¿Tiene alguna afinidad con algún movimiento?
Nos hemos dado cuenta de que la mayoría de defensores que aparecen siempre están mirando las cosas con un fin económico y nosotros queremos ser la excepción. Queremos empezar y terminar como rondas.
¿Cree que hay celos de algunas autoridades con respecto a la labor de las rondas?
Posiblemente. Pero solamente al corrupto, al ladrón, debería darle miedo las rondas. Pero aquella autoridad que es honesta no cuestiona a las rondas, más bien las apoya, las aconseja.
¿Han presentado planes de trabajo conjunto con las autoridades?
Muchos planes durante años, pero nunca los tomaron en cuenta. Nos invitan a sus reuniones, pero si los contradecimos en dos o tres palabras no nos vuelven a invitar. Eso es mezquindad.
¿Qué es lo que les falta logísticamente a las Rondas Urbanas de Cajamarca?
Lo que nos hace muchísima falta es una movilidad, y la hemos pedido hace tiempo; pero igual, si no hay alguna autoridad capaz de invertir en sus rondas, mejor que no lo hagan. Vamos a seguir así. Estamos en crisis, pero sé que vamos a salir de esto.
¿Cuál debe ser el perfil de una persona que quiera integrar las rondas urbanas?
Tiene que cambiar su vida, porque si quiere ser rondero o autoridad tiene que ser el ejemplo de la sociedad. Como rondero no puede estar tirado en las cantinas, en un nightclub, en una discoteca de mala muerte, no puede estar haciendo actos indebidos. Hay gente que se hace pasar por falsos ronderos para vivir de la gente.
Como presidente de las rondas, ¿no ha llegado a sentir cansancio de enfrentar todo lo que nos comenta a diario, incluyendo las amenazas?
Claro, mucho. He sentido cansancio, agotamiento, desaliento, hasta podemos haber pensado en dejar esto. Pero, siempre Dios nos da fuerzas. Yo salgo semanalmente al campo porque la gente nos necesita, y mientras tenga fuerzas y mientras pueda no quiero defraudar a esa gente que confía en nosotros.

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