Category Archives: General

Teorías de la conspiración sobre zorros viejos: Caso García – Crousillat

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(No le den mucha importancia, las teorías conspirativas son hechas generalmente por nerds con mucho tiempo libre, aunque…)

Es obvio que el dos veces presidente Alan García es un zorro viejo y que jamás fue sorprendido con lo del indulto a Crousillat. García simplemente no hizo caso a los informes originales sobre la salud del vladicaster, y tomó la decisión. El indulto es potestad del presidente.

¿Por qué? ¿Un pacto? En todo caso un pacto a futuro, no inmediato, digamos que en unos años se cobrarían los favores.

Por otro lado, Crousillat también es zorro viejo (quizá más zorro que el mismo García), por lo que su intención de retomar America TV -y su demanda a medio mundo-, a estas alturas, en plena democracia, enfrentando al grupo mediático más poderoso del país, parece más una cortina de humo que un propósito real. ¿Crousillat traicionó tan rápido la confianza de García? Por favor, entre gitanos.

¿Por qué García se dispara al pie con lo del indulto y Crousillat hace lo mismo con lo de America TV? ¿Qué le sabe Crousillat a García?

García como ya dijimos es zorro viejo. En el 2010, ¿utilizaría (con roche nacional) a un ex broadcaster fujimorista para controlar (asustar, alinear) a los medios más poderosos del país a lo Chávez? No lo creo. García piensa en grande, piensa a futuro. ¿2016?

Conclusión.- En el supuesto infernal que Keiko -el fujimorismo en su jugo- ganese las próximas elecciones, Crousillat, a través de las típicas jugadas de su gobierno favorito, tendría sus medios de vuelta y trataría con guante de seda a García, quizá con miras al 2016. Digamos no investigar y no incomodar. “Zorro viejo no come zorro viejo.”

Ahora, Crousillat sabe que en esto de America TV no le harán caso ni las piedras, entonces ¿por qué el circo kamikaze? ¿una cortina de humo?

El tiempo lo dirá.

Pero algo es claro, con tanto rollo mediático, supuestamente los compadres (zorros viejos) marcan distancia. Los mismos apristas dicen que su líder ha sido sorprendido, que solo actuó de buena fe. O sea, García nada que ver con Crusi, y Crusi nada con García. Por favor, qué ocurrencia. Caimanes sí, pero de pozos diferentes. Ante la opinión pública ambos van camino a ser enemigos. Todo bien.

Es probable que la realidad inmediata y el buen análisis desmientan estas endebles teorías conspirativas, ya saben, son ficciones hechas por nerds con mucho tiempo libre, aunque…

Rumores sociales en torno a La Teta Asustada

Por Alan Luna

El debate principal del proceso electoral pasado fue la exclusión social, exclusión que no fue superada en modo alguno, sino retornada a su lugar original: el silencio. La Teta Asustada, la impactante película de Claudia Llosa y Magaly Solier ha desenterrado parte de ese debate que sirvió solo de excusa para la mayoría de políticos hace cuatro años. Por lo que la crítica a esta obra cinematográfica no solo es artística, sino sociológica y hasta política.

Los argumentos de los detractores de La Teta Asustada son tan primariosos como reveladores. Se preguntan indignados: ¿cómo nos deja a los peruanos en el extranjero? Y manifiestan en voz alta: ¡El mundo creerá que somos pobres, tristes e incivilizados! ¡Nos deja peor que Laura Bozzo! Se ha llegado al extremo de advertir que podría ser un peligro para la economía por su impacto negativo en el turismo. Y demás perlas.

¿Por qué a muchos les duele tanto La Teta?

Quizá porque plantea una ficción muy parecida a la realidad aún latente de nuestro país y que se aleja de los discursos oficiales que nos cuentan que el Perú avanza a la velocidad de un tren bala con una descollante economía. Para verlo desde un punto de visto político conservador: La Teta malea el discurso. Así de simple. O para escenificarlo mejor: ¿Si Meche Araoz no fuese ahora Ministra de Economía estaría haciendo una entusiasta campaña por La Teta Asustada en el exterior? Lo dudo. Creo que La China Tudela haría un papel más sensato. ¿Y es que acaso los temas que aborda de La Teta son estereotipos ya superados en nuestra nueva realidad?

La Teta no es un suvenir, y está en todo su derecho de no serlo.

En el Perú, y en los otros Perús, el miedo aún es un tema vigente. El olvido, la pobreza, la tristeza y la identidad cultural, por ejemplo, son pilares que sostienen parte de nuestra memoria colectiva, herida y aún sin reparación, sobre el conflicto interno que tuvo como victimas principales a los más olvidados.

La Teta Asustada es una conmovedora película que muestra a través de la ficción lo que pasa aquí nomás, en el patio trasero de nuestras seguridades, en nuestras propias narices, una realidad inocultable. Un espacio y unas vidas tangibles. En resumen, un capítulo imprescindible, una aporte visual para el futuro Lugar de la Memoria.

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La ortografía también es parte del carnaval cajamarquino

El amigo twittero cajamarquino @PPPool nos hace notar que en la página oficial del carnaval de Cajamarca: www.carnavaldecajamarca.com hay algunitos errores ortográficos. A los amigos de la web, para la próxima una chequeadita previa, ¿no?

Un dique para la incontenible izquierda

soledad¿Es la izquierda peruana un peligro inminente para la institucionalidad democrática?

Habría que preguntarse primero quienes nos han gobernado durante las últimas tres décadas y qué han hecho por cambiar las cosas. El Perú ha cambiado, es cierto. Pero, por qué el descontento y la injusticia solo parecen haber sido barridos bajo la alfombra en vez de superados. Será acaso que es mejor echarle la culpa al que no tiene voz ni voto para cubrir nuestra ineficacia.

¿Existe la izquierda en el Perú? Sí y no. Sí como etiqueta para dar al blanco y no como un movimiento social unificado que plantee un discurso intelectual y técnico. Lo que existe son grupos, pareceres, intenciones, reacciones, y, por supuesto, oportunistas. Todos con un planteamiento a veces interesantes, a veces desfasado, a veces ininteligible. Precisamente por eso es que la izquierda no es un poder como si lo es la derecha, que es la que gobierna hace años sin haber sido elegida.


Lo curioso ocurre cuando cualquier reclamo social termina siendo de la más “recalcitrante y amenazante” izquierda. Resulta que un profesor, un campesino, una enfermera o un policía ya no pueden protestar si consideran que sus derechos han sido vulnerados porque, o bien son de una oscura facción de Patria Roja, o bien corderos hipnotizados azuzados por intereses extranjeros, venezolanos o bolivianos de preferencia.


Es cierto, buena parte de la izquierda peruana se quedó en el esténcil y en la prédica antiimperialista. Pero, ¿es eso sinónimo de una potencial y desestabilizadora guerrilla intelectual? Quién no sabe que Hugo Chávez es un dictador o que el Muro cayó hace veinte años o que en la China no se respetan los derechos humanos o que Humala está tan desprestigiado que Bayly le pisa los talones o que el marxismo es inaplicable en la Latinoamérica del siglo XXI.


El gobernar metiendo miedo es un recurso de la política neoliberal (discúlpese el cliché). Pero es así. Aquí nadie puede estar descontento porque el Perú ha crecido y eso de sindicalizarse, por ejemplo, son cosas de la izquierda, cojudeces. Exigir un aumento en la RMV de 27 soles o de 50 para la policía es, por decir lo menos, una angurria. Aquí todo se ha solucionado y quien se atreva a criticar el rumbo de la política económica está en contra del Mercado, por lo tanto es un marxista retrógrado o un sicario de la CGTP.


No es posible entender que ya no es la izquierda la que pone la agenda del descontento social sino la misma ciudadanía libre de prédicas y mesianismos.


¿Fue la tragedia de Bagua el resultado de una conspiración de congresistas nacionalistas y ONGs comunistas o lo fue de la presión que ejercieron los poderes económicos para avasallar el derecho de las comunidades nativas sobre sus tierras? ¿Quién dijo que el TLC estaba en peligro? <!– /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:”"; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:”Times New Roman”; mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} –>
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¿Quién habló de ciudadanos de segunda categoría? ¿Es la izquierda culpable de todo lo malo que ocurre en este país respecto a los conflictos sociales?

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Como anécdota puedo recordar que cuando un grupo de amigos, sin ninguna filiación política, salía a protestar, allá por el 98, en plena dictadura fujimorista, era etiquetado por los noticieros de la noche como “la ‘roja’ turbamulta”. El mismo calificativo fue utilizado en el Gobierno de Alejandro Toledo, y ahora en el de Alan García. ¿Lo utilizará mañana el gobierno de Castañeda?


La izquierda es una ballena varada, insolada y ya con poco oxígeno. La derecha es una jauría de hienas muy activa. ¿A quién le vas a dar con palo ahora?

Los últimos jugadores en las Pampas de Argentina, en Cajamarca

Ni tan pampas ni tan argentinas

Por Alan Luna

Una de las características principales del “júlbol” peruano es la informalidad. Y es obvio que el deporte cajamarquino no escapa a dicha constante. Característica que, sin embargo, no detalla en toda su dimensión la naturaleza del desfogue dominical de decenas de peloteros de toda laya.


El hombre común y corriente no puede quedar frustrado y relegado a mirar por TV el deporte de sus amores. Con el que creció y con el que, de hecho, envejecerá. No puede quedar como un sediento espectador - aunque haría bien ese favor - y terminar la semana con el estrés de haber trabajado duro o de no haber hecho nada. Entonces, el deportista cajamarquino pone en práctica un rito que no ha cambiado mucho desde la época de las cavernas: un consejo gregario.


Amanece en fin de semana, y el hombre tiene listos todos sus implementos deportivos en un lugar estratégico: cualquier rincón. No importa que estos implementos estén percudidos, parchados, reparchados, hagan combinación de dos marcas, sean prestados, rediseñados con tijera, radiactivamente fosforescentes, lujosamente anticuados, o incluso nuevos. No importa. Todos juegan.


Luego de la implementación guerrera, el hombre se comunica con su tribu, ya sea por señales de humo, silbidos o mensajes de texto. Entonces, y a medida que se baja por la ciudad, el grupo va creciendo en variedad: altos, bajos, gordos y flacos; y todo queda listo, o casi listo, a la entrada del más grande complejo recreativo natural y gratuito de la ciudad, Las pampas de Argentina. Claro que en lo de disciplinas deportivas solo tiene de pampas y nada de argentinas.


“¿Apuesta? Un sol nomá pe, pa que quede pa la revancha. ¿Partido partido? Ya, listo”. Pero ese no es el precio unitario del sudor. Los más tigres -y tíos- se la juegan a dos soles y arman la tría y la cuadra. Aunque también se ha oído rumores -aclarando que son solo rumores- que las apuestas han ascendido a las impares y kamikazes cifras de tres y cinco soles. Vaya usted a saber.


El progreso, que no es lo mismo que “buen gusto”, se impone sobre los arrabales. En este caso, tierra, pencas y hierba. Y los espacios se van reduciendo domingo a domingo (nota: por supuesto que hay gente que juega los sábados). Todo suma en aislar a los últimos jugadores de la nueva década del 2000, en espacios cada vez menores. El agua, el barro, las construcciones, los fierros, las fosas, los montículos, las cercas, etc., todo contribuye.

El nuevo proyecto que sofisticará las viejas pampas, y que incluye -según lo previsto- canchas sintéticas, aún tiene para largo. Mientras tanto, un raza que practica el atletismo disfuncional de reventarse las canillas por la gloria de una victoria comunitaria, se pisa los pies por ganarse –tempranito- un pedazo de territorio plano, cada vez menos posible.





Flores para el inicio y el final (Cementerio de Cajamarca)

Por Alan Luna

Dice una leyenda urbana que si le regalas flores de cementerio a una mujer, inevitablemente le irá mal. La misma leyenda dice que el aroma de las flores alimenta el olfato relativo de los muertos. Lo que no dice es que las flores que se venden en las afueras del cementerio están más baratas que en cualquier florería del centro de la ciudad.

La muerte es un negocio, se sabe, o mejor dicho toda su parafernalia. Y los que cubren ese “nicho” comercial y esa estética del duelo son productores indiferentes a la superstición: desde las señoras que humedecen con spray sus atados de flores hasta los albañiles que construyen pabellones para el reposo horizontal.

Según el inventario, un cementerio amplio y pobre. Una división entre mausoleos y cruces clavadas sobre montículos de tierra. Un santo popular fusilado durante el gobierno militar de Velasco. Coronas y algunos huesos secándose entre las lápidas. Velas inclinadas. Lagartijas al sol. Y mucho silencio.





2012

Despertó enrojecido el reflector y la espuma de la leche

y las uñas desgastadas los pies a medio pintar.

Y ya se había caído la bodega de la esquina

en un urna peruana, muy profunda.

Vengan niños a ver la muerte si desean

que no todos los días tienen la oportunidad

de quedarse ciegos de emoción.

Sola se hundió la bodega…

y aún así sigue siendo muerte y no le crean a los medios:

si te mueres en un bosque como una rama negra

y húmeda y nadie te escucha,

igual te mueres. Pero si a nadie le interesa tu muerte y

nadie te oye es probable que no hayas muerto.

Unas sogas enormes y entripadas hicieron de grúa

pero la bodega había caído al mismo centro de la tierra

No te preocupes, los despachos informarán.

Vaya a casa y espere su pensión.

Rásquese el sobaco y apueste uno de sus ojos

a que habrá un país de verdad al amanecer.

Vaya nomás, hermano, que el Señor lo ha perdonado.

Usted ha visto la luz en un encefalograma.

Y nosotros, mirando toda “la caída”

desde una altura considerable,

desde una silla en la azotea con los abuelos disecados.

Y bellamente cubiertos de azul leíamos todo hoja por hoja

mientras el ángel golpeaba su celda con una taza

y se paseaba de un lado a otro a una velocidad increíble.

El ángel hablaba en arameo y no teníamos traductor.

El viento silbaba cuando traspasaba sus huesos huecos y

hacía música pentafónica al azar.

Los otros ángeles, los querubines,

evolucionaron en gallinazos que ahora circundan el hoyo,

esa promesa oscura y fresca de productos de primera necesidad:

pan, leche, azúcar, huevos, conservas.

Solo cuervos, solo buitres,

solo gallinazos evolucionando del pico de las armas.

Yo te pregunté por nuestros trajes que eran enormes,

tan largos que topaban nuestros metatarsos

tres o cuatro veces en ida y vuelta.

Te pregunté si era la hora de hacer una República y

dijiste que bastaba con la Hacienda

por otros quinientos años.

Yo no te podía contradecir, jamás,

es que la Salvación nos medicó. Bendita.

Hablamos del mundo

y tú habías creado un personaje

para fertilizar las raíces secas de las máquinas,

un espantapájaros hermoso y enorme que alejase

a ángeles y demonios de las hectáreas humanas,

de la sierra, la costa y la selva sin subsidios.

Pero fundaste un mundo de espantapájaros sin quererlo.

Pero ellos no pudieron fecundar entre sí

y recurrieron a la creación de héroes de fuego

y se incendiaron completos.

Respondiste desde tu inmenso y hermoso traje

-mientras probabas frutas-

que la mosca es la madre del gusano conquistador

y la única ave del paraíso. La mosca.

Levantaste tu puño para pedir perdón

pero con los nudillos sangrantes para la verificación.

No te perdonaron más.

La capital tiene sus corderos que no son para nuestro pasto

y sus funcionarios en condición de anfibios asexuados.

Si los envían aquí esto se pondrá divertido.

El ángel francotirador era un soldado de Dios

que gatillaba

cada vez que olía la sospecha de las probetas.

¿Te parece si sobrevolamos el desierto de papas

y caña de azúcar que es nuestro país?

Está bien, pero no olvides que la crisis hace al hombre

ingeniársela para derribarnos con cualquier arma.

Recuerda que su dolor es una experiencia

que nos sobrepasa

en cualquier idioma, en cualquier aldea subterránea.

Esto no es orquesta ni nada que suene mal.

Esta es la mosca de los últimos días que frota sus ojos

sobre una luz de neón chisporroteante

en la pensión donde unos policías planean un asalto

y una sotana de empresario se limpia la sangre.

Una gran cantidad de seres de luz se esconden tras el sol,

y cuando llega la noche se congelan y caen a la Tierra

y se incendian como estrellas fugaces

que la familia damnificada mira desentendida

desde una carpa municipal llena de donativos.

Pero siguieron buscando la bodega en ese hoyo.

Vengan, damas y caballeros, yeguas y caballos, a ver el

hoyo de la dignidad.

Vengan a ver a la bodega del bodeguero

que fue saqueada por la turba hambrienta, el otro día.

© Ybrahim Luna

Tema musical de Gregorio, la película

El himno indirecto (o no) de los niños que de la Sierra van a Lima con sus padres en busca de una oportunidad para salir de la pobreza.

Con el grupo Los Ovnis…

Imagen de previsualización de YouTube

Cantante folclórico cajamarquino, Martín Vera Paredes habría matado a su esposa

Esta desconcertante noticia llega vía la web del diario Ojo:

El cantante vernacular y violinista cajamarquino Martín Vera Paredes (34), fue detenido en su ciudad natal tras matar a su conviviente con dos balazos, tras sostener una discusión.
La víctima fue identificada como María Aliaga Rojas, quien llegó herida al Hospital Regional de Cajamarca, donde murió horas más tarde producto de los dos balazos.

Se informó que el artista apodado “Chicha en Cacho” y “El consentido de San Marcos”, acudió a una peña con su pareja y que al retornar al hogar, sostuvieron una pelea.

Vera Paredes permanece detenido en espera del inicio de las investigaciones“.

Para los que no saben quién es Martín Vera Paredes, aquí.

Nota: como siempre los portales cajamarquinos son los último en actualizarce.

Mi mejor concierto 01: Oasis en Lima - Perú 2009 (Crónica)

La cultura pop de los noventa tuvo en la banda Oasis a una de sus expresiones más fieles respecto a la noción de lo cool -y radical- en una sociedad hambrienta de “novedad clásica”. Rock and roll reinventado, punta de lanza para la revolución de la generación X, la generación del desfiladero y el videogame. Todo eso y un efemérico MTV. Y doblemente en una Latinoamérica con su pesimismo recién pintado y su alienación de siempre. Esa Latinoamérica a donde los riff de los Gallagher llegaban a través de las radios más selectivas, entiéndase dirigidas a los sectores AB, e incluso al nunca bien atendido A+. Este hemisferio sur que nunca llegó a ser beat, pero que tuvo su cuota ajena. Del walkman al discman y al reproductor mp3. De la genialidad de componer himnos urbanos al escándalo mediático. De la pluma de Noel al cuchillo de Liam. En suma, del Dr. Jeckyll a Mr. Hyde. Un Caín y Abel para el papel couché. Oasis: ¿herederos reencarnación de los Beatles o bravucones talentosos? La reedición del vinilo lo dirá. Mientras tanto, ya han sido considerados en su época como la mejor banda del planeta. Y ahora se los podrá ver en una de sus presentaciones en vivo, con la roja y oportuna cereza de traer como baterista a Zak Starkey, el talentoso hijo de Ringo Star. ¿Qué? ¿Que no vendrá? ¿Que ya se separó de la banda hace años? ¿Que no quería ser una estrella sin vida familiar? Igual. Oasis es Oasis. “A un mes de su presentación en Lima ya se han vendido más de veinte mil entradas” -dice un blog. Una banda de verdad, de cuero y metal. Más de treinta mil fanáticos asegurados, 10 toneladas de equipos, cuatro pantallas gigantes y un exuberante show de luces. Sétimo disco en cartelera, “Dig Out Your Soul”. Bueno, Lima es el lugar.

El plan: llegar al concierto. La ruta: Cajamarca-Trujillo, Trujillo-Lima y viceversa. El tratamiento: seudo periodístico. El objetivo: un cajamarquino en Oasis (de hecho, habrán muchos; pero muchos no).

/…/

Trujillo. Primer tramo cumplido. Nueve horas de viaje. Riñones calcificados. Columna con collarín. Ausencia de alma, por lo menos en el aliento. Despeinados. Resecos. Novedades hasta nuevo aviso.

/…/

Lima. Ocho horas y media de viaje. Sol amable. Alguien nos espera en el terminal de una empresa de transportes. El taxi cruza el Nacional. Aún no hay cola. ¿Pernoctar? Quizá en otra década. Día despejado.

La gente sugieren desayunar gallina: caldo de gallina. Un mercado en la Av. Cuba, un plato hondo de cuatro soles cincuenta, y sale con presa. Si desean con té. ¿Un guisado de chancho? Nada, nada. Algunos llevan mascarilla. Otros estornudan y son mirados con sospecha. Dos ancianos llevan bozal mientras compran en una bodega. Las calles están bien cuidadas. Para descansar, un departamento en Jesús María, en el sétimo piso. La vista es generosa. Los hermanos Gallagher ya están en Lima. Unos quinientos fanáticos fueron a recibirlos al aeropuerto superando el temor por el supuesto primer caso confirmado de gripe porcina (caso que luego fue descartado). Liam levantó las manos fugazmente. Suficiente para los sufridos fans. Luego hubo prueba de sonido a la que solo algunos afortunados pudieron acceder. Ya casi no quedan entradas en Teleticket. Las últimas van para la tribuna. Algunos hablan de treinta mil asegurados, otros de treinta y cinco mil. Las verdaderas estadísticas se confirmarán al día siguiente.


¡Más de 40 mil asistentes! Se sabía. ¡43 mil para ser exactos! Y qué dijo Noel en el Myspace de la banda: “Tocamos anoche en el Estadio Nacional de fútbol. ¡48 mil entradas vendidas! Escandaloso. Increíble concierto. Verdadero salto (pogo)”.

/…/

EL DÍA

Cuatro de la tarde y es buena hora para hacer cola, para empezar a hacer fila detrás de una fila ya enorme. “Supersonic” es el lugar. Puerta 9, señor. Por allá. ¿Aquí? No. La de allá, la grandota. Ok. La gente está inquieta. Llevan horas esperando. Alguien se “cola”. Vienen los de polo rojo, los de seguridad. el tipo desaparece y va a ofrecer cola más adelante. El piso está lleno de latas de cerveza, botellas plásticas y volantes. ¡Polos de Oasis a 15 soles! ¡Compro entradas! ¡Tengo cancha y Tribuna! ¡Llaveros a dos por cinco¡ La cola se mueve. ¡Gloria! Y se mueve rápido. Entradas a la mano, por favor. Revisión. Alza las manos. ¿Y esta cámara fotográfica? Si todos han pasado con su cámara. Pasa, nomás.

El Estadio Nacional no es el monstruo que pinta la televisión. Es grande, pero ahí nomás. Es más bien acogedor, cálido, encarador. Y tiene que abrir todas sus puertas para ubicar al público del concierto en las zonas señaladas. Los sectores llevan el nombre de las canciones más emblemáticas de la banda, y obviamente se distancian por el precio. ¿Descuento? Claro, si compraste con tarjeta. “Wonderwall”, “Supersonic”, “Live Forever”, “Morning Glory”, “Roll With It”, etc., así hasta la Tribuna. Todo copado: Oriente, Occidente y Norte. Y en Sur, un impresionante escenario, algo descubierto, pero surrealista al fin y al cabo. Una intrincada armazón metálica que sostiene columnas y luces por todas partes. Los operadores siguen conectando cables y ajustando todo lo que se pueda ajustar. Ya es hora. Vamos. One, two, three. Y en las enormes pantallas se pasan comerciales de las marcas auspiciadoras. Tres veces. Pifias. Ahora sí. Y…entran los Turbopótamos, la banda limeña. Calentar un poquito mientras se revisan los celulares.


Nueve de la noche. Silent. Las luces giran. Saltan. Cambian de color. Los técnicos de Oasis prueban los instrumentos. Todo perfecto. Gritos. La poderosa consola truena. Suelta de un escupitajo, a la vez que las luces enloquecen, “Fuckin’ in the bushes”, instrumental comentado que a la sazón, y en inglés, diría -más o menos-: Armamos este festival para ustedes, bastardos, con mucho amor. Trabajamos durante un año para ustedes, cerdos. (…) Me encanta. Hay lugar para todos aquí. Todos son bienvenidos. En efecto los amo”. Y Liam abre camino para los Oasis en el escenario. Noel avanza. La gente aprieta y grita. Celulares y cámaras en ristre. Manos arriba. Han llegado. Saludan, y de frente a los instrumentos. Tac, tac, tac y “Rock “n” Roll Star”, que más que una canción es una declaratoria de principios. Somos estrellas de rock and roll y seremos eternos. Liam adopta su tradicional postura de cuervo encorvado frente al micrófono. Cuervo con traje largo hasta las rodillas y pelo corto. Noel con su casaca de siempre y con la guitarra más colorida. No me importa tu vida. Salten. Fuck…Salten y contengan el aliento lo más que puedan. Es básicamente eso, rock and roll. Salten que los de atrás quieren llegar adelante. Luces anaranjadas. Es solo rock and roll. Es solo rock and roll. El último rasguito, y la batería cierra la primera canción. En la guitarra, Gem Archer. En el bajo, Andy Bell. Una melenuda reencarnación de G. Harrison en los teclados. ¿Y quién es el tipo de la batería?

El sonido que emiten los amplificadores es impecable. Sigue “Lyla”.


/…/

Se sucederán así clásicos como “The Masterplan”, “Wonderwall”, “Supersonic”, “Champagne Supernova”, etc., con estrenos del nuevo material. No hay respiro. Piedad. Exhalación. El público salta y suda sobre sus horas de espera. Esas endemoniadas pantorrillas se vuelven resortes. Letras de hipnótica sencillez. Tipos de la calle que buscaban salir de la rutina de su Manchester natal, o con el fútbol, o con la música. La mayoría entiende el pulso. Se desgarra la garganta de un tipo que entona perfecto el inglés. Una rubia en los hombros de su enamorado esquiva las latas de cerveza que le llueven de atrás. Bájate.


Noel dice algunas cosas en español. “Muchas gracias, Lima”. La gente grita. Aúlla. Noel agradece en inglés. La gente responde. Noel se despeja y señala con el dedo:“This is the best city in years”. Ya no importaba que Noel haya perdido otra vez el celular en el aeropuerto y que le hayan dado una mascarilla para la gripe porcina ya que el celular se lo devolvió una atractiva azafata y la mascarilla lo hacía ver como un malo de James Bond -palabras de Noel-. Cool. No importaba porque parecía estar realmente satisfecho. Liam comenta algo -condimentado con fucking(s) a discreción-. Lenguaje poético para los que ESTÁN en el hombro de los gigantes y escupen en los rendidos estadios de fútbol. Liam aplaude a las tribunas. Se dirige a la gente de los costados y a los del fondo. Saludos a la distancia. Liam se corona con la pandereta y desaparece por un momento. Noel toma el escenario con serenidad y suelta una versión más acústica de “Don’t look back in anger”; quizá el momento más emotivo y más conectado de todos. Lima tuvo su Woodstock por un par de horas.


Y para terminar la tormenta, un cóver de los Beatles, “I am the Walrus”, la canción más indescifrable del Morsa de John Lennon, con las imágenes psicodélicas de las pantallas inteligentes. Y Liam baja –salta- al público, escoltado por la gente de seguridad. “Live Forever” reclama la gente. Liam estira la mano. Algunos fans lo tocan. Otros se quedan con la mano estirada para siempre a unos centímetros de la energía. Noel regresa brevemente para aplaudir a la marea. Thank you very much.


/…/

Al día siguiente, la banda no pudo abandonar el país debido a una densa neblina. “Neblina caliente”, como la bautizó Noel. (**)

Ya desde Chile, Bell y Archer reconocieron el concierto de Lima fue el mejor que han hecho en lo que va de la gira, y que junto con el de Buenos Aires serán difíciles de superar.

ACTUALIZACIÓN (28 de agosto - 2009): Noel, desde la página web del grupo: “Con tristeza y gran pesar les digo que dejé Oasis esta noche. La gente escribirá y dirá lo que quiera, pero simplemente no podía seguir trabajando un día más con Liam. Mis disculpas a toda las personas que compraron entradas para los shows en París, Constanza y Milán”,

………………………………………….

(*) Debemos reconocer, sin embargo, que Lima no fue la ciudad de CO2 encapotado, humedad y sensación térmica insoportable como esperábamos. Como sí lo fue la vez en que cubrimos orto concierto, el de Fito Páez.

(**) La noche siguiente al concierto, cruzando el distrito de Miraflores, rumbo a una entrevista, pudimos comprobar la espesa neblina que transformó a la capital en una Londres sudamericana.

Agradecimientos especiales a Omar Luna