Monthly Archives: Agosto 2009

Gracias CVR, desde Cajamarca

La CVR trascenderá en la historia peruana como un icono de la justicia social y de la decencia política en su dimensión más humana, como uno de los trabajos más impecables que nuestra sociedad haya realizado para exponer a la luz las entrañas de un conflicto que desangró a la población.

Han pasado 6 años desde que se emitió el “Informe final de la CVR”, y desde que una campaña -auspiciada por chillidos rastreros y poderes rancios- se inició en su contra. Lo que le ha significado a la Comisión una lucha constante por demostrar la transparencia de su labor

Pero la confrontación no es pseudo-unitaria, en el sentido de institución versus crítica; sino, de toda la sociedad -al menos, así debería serlo-. Entiéndase, pueblo decente versus caverna reaccinaria.

A pesar de todas las trabas, insultos, injusticias, golpes, amenazas, mordazas, denuncias, y toda especie de trampas, la CVR se mantiene incólume y sigue adelante para mostrarnos que la justicia solo se da cuando la memoria SE ABRE, y sobre todo, cuando NO OLVIDA.

GRACIAS, CVR…A 6 AÑOS DE LA VERDAD, NUESTRA VERDAD…LA VERDAD DE TODOS

Una revista solo de provincias para todo el Perú

Al menos esa es la idea. Una revista que solo se provea de información de provincias, ya sean crónicas o reportajes, básicamente historias. Una publicación impresa para todo el Perú, que se haga con el apoyo de todos. Desde Bagua hasta Tacna, desde Cajamarca hasta Puno, etc.

 

Es solo una idea por el momento. Pero creo que se puede hacer. Hay una necesidad de conocernos, de saber de qué color, como huele y cómo saben todos los Perús de nuestro Perú.

 

Los que tengan ideas que las pongan a girar.

 

 

Votar por el mal menor, ¿también es inmoral?

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Y de qué forma no lo sería, si uno termina en la obligación de mantener a ese mal menor a toda costa, porque de hecho es su producto, santo o no, es su producto, y recuérdese que por más menor que sea el mal sigue siendo un mal en toda su naturaleza. Como dice el refrán: “hazte responsable por las vidas que salves”. Y todos cuando eligen a los males menores quieren salvar a un país, lo que significa millones de vidas. Bueno, yendo más allá de este juego de palabras superficial y meramente provocador, ¿qué tan ético es elegir al mal menor?

 

El mal menor no es una elección como algunos creen, es una necesidad, una salida de emergencia, un ultimátum, una obligación básicamente; y como toda obligación va en contra de un derecho básico: la libertad. Al votar por el mal menor uno sacrifica parte de su libertad con tal de mantener un mínimo de gobernabilidad por los próximos cinco años. Pero eso no implica que tenga que creer en ese mal menor, ni que tenga que redimirlo a toda costa frente a lo que haga. Y entonces una pregunta lógica asalta a cualquier lector, ¿cuál es la alternativa? Un primer ensayo de respuesta diría: no votar. Luego, la réplica: “eso sería una irresponsabilidad, dejar la decisión en manos de otros”. Y para seguir con el juego cíclico: “entonces, si elegir al mal menor también es nuestra responsabilidad”, ¿qué hacer luego con esa responsabilidad?

 

El mal menor debería (triste realidad) llegar al poder, pero con un mínimo de votos válidos para que quede demostrado que no se voto por él, sino “en contra de”. O por último, debería llegar al poder como pueda. Eso de estar obligados a votar por alguien a quien también consideramos negativo es erosionar de a poquitos nuestra dignidad.

 

En un probable escenario político en el  2011, en una cuerpeada final entre Keiko Fujimori, Popy Olivera y Antauro Humala, ¿por quién votaría, usted? Bueno, era previsible, ¿no? Ahora entiende por qué votar por el mal menor es casi inmoral.

Psicólogos delivery ¿ayudan? Una mirada a la Psicología de provincia

Psicólogos fast food. Psicólogos de catálogo. Psicólogos de índice de libro de autoayuda, ¿ayudan? Psicólogos bibliotecarios de la medianía. Fans de Cuauhtémoc, Cornejo, Osho, Coelho, Isabel Allende, Marcela Serrano, Deepak Chopra, etc. Psicólogos al por mayor, profesionales del cliché.

CASO TENTATIVO 1.- El paciente A ingresa al consultorio con un terrible dolor de cabeza que no lo deja en paz. El dolor es tan intenso que lo desespera y hace llorar. Es un hombre maduro que trabaja en vigilancia. Es atendido por una joven psicóloga que lo ausculta conforme su profesión estipula. El paciente ha sido derivado a esa área después de que todos los análisis orgánicos han dado negativo. “Es algo emocional”, han dicho en Medicina General. Derivación a Psicología, punto.
Tras una sola sesión la psicóloga determinó el problema, su causa y su tratamiento. En secuencia: 1.-Usted no tiene alegría en su corazón, 2.-Usted no supo jugar de niño, y 3.-Usted necesita abrir su corazón y encontrar las respuestas leyendo a Cuauhtémoc. (Suficiente)
Días después, el paciente intentó estrellar su cabeza contra una pared por tan insoportable malestar que no cedía.

Un psiquiatra determinó: Cefalea estacionaria – tensional, y recetó un tratamiento a base de benzodiazepinas y Clomipramina. El paciente mejoró al cabo de un año y medio de riguroso seguimiento farmacológico. Hoy ha dejado las pastillas y labora normalmente.

CASO TENTATIVO 2.- El paciente B sufre de hiperhidrosis. “La hiperhidrosis es una enfermedad rara que consiste en un exceso de sudoración que se produce por fallo del sistema nervioso simpático (…) originando que el organismo produzca más sudor del que necesita…” (Wikipedia). Cuyo tratamiento va desde sprays antitranspirantes, medicación oral, inyecciones, dieta, hasta intervenciones quirúrgicas ambulatorias.
El paciente B expone su caso ante su joven psicólogo –veinte años menor que él-, y obtiene una respuesta en tiempo record, antes que el reloj marque la hora de término. “Usted le tiene terror al agua, porque probablemente sus padres lo obligaban a bañarse y usted se sentía solo, y ahora quiere transmitir su miedo a través de sus manos húmedas. Abra su corazón, mire la felicidad que rodea al mundo”. -Solución: “Báñese más seguido, varias veces al día, pronunciando estas palabras: yo me quiero, yo me valoro, y cuando yo tenga un sueño el universo conspirará para que se me cumpla.

Dos semanas después, el paciente B, cansado de tanto baño y tanta arenga infértil, se sometió a una simple intervención quirúrgica y solucionó su problema para siempre. No volvió nunca más a ver a su joven psicólogo.

CASO TENTATIVO 3.- La paciente C ha engañado a su marido con una mujer. La psicóloga pone el grito en el cielo, luego se calma. Analiza el caso. Explica que la homosexualidad es una aberración, que el engaño es una aberración, que la deslealtad es una aberración, que debe regresar con su marido, que de seguro ella lo desatendió y relacionó esa desatención con desamor y así una cosa llevo a otra, y confundió la amistad de una mujer con pasión sentimental, etc y etc.

Terminada la sesión, la psicóloga sale del consultorio y antes de ir con su familia va a su cita de siempre: tiene un amante, un empresario sesentón. No siente remordimiento porque ella es una profesional y siente que puede manejar su vida. Aunque a veces se ponga triste, muy triste y llore sola en el baño.

¿Quiénes estudian psicología? ¿Qué motivación los impulsa a ello? ¿Están preparados realmente? ¿Qué filtro o tamiz se utiliza para seleccionar a los futuros profesionales del equilibrio humano? ¿Cuánto bien hace que las universidades ofrezcan indiscriminadamente esta carrera? ¿Cuánto ayuda un psicólogo, en una época en que la depresión y el estrés son tan agresivos que requieren medicación farmacológica? ¿Podrán algún día los psicólogos medicar? ¿Podrán ir más allá de la demagogia que los catapulta –a algunos- como estrellas mediáticas, básicamente como consejeros de radio?

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